Fernando Pariente. No fue fácil encontrarlo. Las cortes constituyentes que siguieron a la revolución que destronó a Isabel II en 1868 eran monárquicas. Aprobaron una constitución en 1869 que establecía una monarquía constitucional, pero faltaba encontrar un rey y no era tarea sencilla. Por fin se fijaron en el segundo hijo del rey Víctor Manuel II, que había conseguido la unificación del Estado italiano. El joven Amadeo era, además, nieto del que fuera rey de España, Carlos III, y le apoyaba Prim, el general más prestigioso del país. Sin embargo, todo empezó a ir mal desde el principio. Prim fue asesinado en un atentado y lo primero que Amadeo tuvo que hacer en Madrid fue asistir a su velatorio. Casi exactamente dos años más tarde, el 11 de enero de 1873, Amadeo renunció a la Corona de España, cansado de no gobernar a gusto de nadie.

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