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Acompañado por los reyes Don Felipe y Doña Letizia, Mendoza recibió el 43º premio Cervantes en la Universidad de Alcalá.
Acompañado por los reyes Don Felipe y Doña Letizia, Mendoza recibió el 43º premio Cervantes en la Universidad de Alcalá. | JUAN CARLOS HIDALGO | EFE

Mendoza vindica el humor cervantino

«La esencia de la novela moderna está en el poder transformador del humor», elogia en la Universidad de Alcalá este lector tardío del «Quijote» rendido a su encanto

M.L. | H.J.P. MADRID | COLPISA / LA VOZ

Viernes, 21 Abril 2017

Con una reivindicación del poder transformador del humor cervantino agradeció Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) el premio mayor de las letras hispanas. Quijoteó Mendoza con ironía, sabiduría y gratitud al magisterio cervantino en Alcalá de Henares, la cuna del padre de la novela, en el día grande de la literatura en español.

El último Cervantes demostró que pertenece por derecho a la estirpe del creador del ingenioso hidalgo cuya peripecia leyó “forzado” en su adolescencia y “encantado” en su madurez. Sigue extrayendo lecciones de la universal novela hoy “que vivimos tiempos confusos e inciertos”. Mendoza recibió del manos del rey el diploma y la medalla que le acreditan como el ganador número 43 del Cervantes.

Su discurso fue un elogio del humor de estirpe cervantina como un arte mayor “que ha dado nombres ilustres a la literatura española”. “Quiero pensar que el jurado al premiarme a mí premia al género del humor, que a menudo y de un modo tácito se considera un género menor. Yo no le veo así. “Hay que buscar en él la excelencia”  

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Actividades

0. La noticia entera en la página 37 de La Voz.

Seleccionamos algunas frases sobre el humor que nos recuerda Eduardo Mendoza en su discurso:

1. La lectura del Quijote «fue un bálsamo y una revelación».

Aprendí de Cervantes «que se podía cualquier cosa» y que era posible hacerlo con claridad, sencillez, musicalidad y elegancia. 

2. La segunda ocasión fue de bachiller, cuando era «ignorante, inexperto y pretencioso» y le atraían los héroes trágicos, esos que se equivocan: «Y a eso a don Quijote, como a mí, no nos ganaba nadie».

3. En un tercera lectura descubrió un humor que no está tanto en las situaciones ni en los diálogos, como en la mirada del autor sobre el mundo. «Un humor que camina en paralelo al relato y que reclama la complicidad entre el autor y el lector»

4. «Alguna vez me he preguntado si don Quijote estaba loco o si fingía estarlo para transgredir las normas de una sociedad pequeña, zafia y encerrada en sí misma. Aunque ésta es una incógnita que nunca despejaremos, mi conclusión es que don Quijote está realmente loco, pero sabe que lo está»

5. Lo contrario de lo que le ocurre al: Quijote: «Yo creo ser un modelo de sensatez y creo que los demás están como una regadera, y por este motivo vivo perplejo, atemorizado y descontento de cómo va el mundo»,

6. Pues ánimo y con humor, que la vida no es aburrida, pero tampoco es un chiste. ¿Es posible vivir la vida con seriedad, pero “quijoteando”, como dice el excelente premiado Eduardo Mendoza? Pues… ¡ánimo!

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